A medida que los videojuegos consumen cada vez más memoria de vídeo, un avance tecnológico impulsado por NVIDIA y Microsoft podría cambiarlo todo. Gracias a la inteligencia artificial y a un nuevo método de compresión de texturas, algunas pruebas apuntan a un ahorro de memoria de hasta el 90 %. Una revolución que podría prolongar la vida útil de muchas tarjetas gráficas.
En este artículo
¿Por qué se ralentiza tu tarjeta gráfica cuando juegas?
La VRAM (Video RAM) es la memoria dedicada a la tarjeta gráfica. Almacena todos los elementos necesarios para mostrar una escena: texturas, sombras, efectos de luz, búferes de renderizado, etc. Cuanto más complejo es un juego desde el punto de vista gráfico, mayor es el número y el volumen de estos elementos, sobre todo en resoluciones altas como 1440p o 4K.
En un videojuego moderno, las texturas de alta definición pueden ocupar por sí solas varios gigabytes. La incorporación de mods ultradetallados, efectos de trazado de rayos o algoritmos de IA para el renderizado aumenta aún más esta carga. Por eso, incluso una tarjeta con 8 GB de VRAM puede llegar rápidamente a sus límites con los títulos AAA más recientes. Saber elegir una tarjeta gráfica adecuada marca entonces la diferencia.
Cuando la VRAM está saturada, la tarjeta gráfica tiene que recurrir a la memoria RAM convencional, que es mucho más lenta. Esto provoca caídas en los FPS, texturas borrosas, ralentizaciones e incluso fallos del sistema. Se trata de un fenómeno cada vez más habitual y es una de las razones por las que las soluciones de compresión basadas en IA ocupan hoy en día un lugar central en las innovaciones gráficas.
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Compresión neuronal de texturas: cómo la IA reduce la VRAM hasta un 90 %
La tecnología Neural Texture Compression (NTC), desarrollada por NVIDIA, supone un gran avance en la gestión de la memoria gráfica. Permite utilizar la inteligencia artificial para comprimir las texturas de los videojuegos, al tiempo que se mantiene su calidad visual. Este enfoque, inédito en el ámbito del renderizado en tiempo real, forma parte de una estrategia más amplia para reducir el consumo de VRAM.
En concreto, NTC funciona gracias a redes neuronales entrenadas para reconocer los patrones gráficos típicos de las texturas de los videojuegos. A continuación, estas se comprimen de forma óptima y la GPU las descomprime sobre la marcha en el momento del renderizado. Este proceso se lleva a cabo en tiempo real, sin intervención del jugador y con un impacto mínimo en el rendimiento. Gracias a la potencia de las últimas tarjetas RTX, esta descompresión neuronal resulta prácticamente imperceptible, al tiempo que aligera enormemente la carga de memoria.
Las primeras pruebas son impresionantes: una textura de 98 MB puede reducirse así a tan solo 11 MB, lo que supone un ahorro de casi el 90 %. Esta mejora permite a los videojuegos utilizar más texturas de alta definición sin superar el límite de la VRAM, lo cual es importante para las GPU de 8 GB, que a menudo se consideran «obsoletas» en los títulos recientes.
| Característica | Textura clásica | Textura comprimida (NTC) |
|---|---|---|
| Tamaño de un archivo de ejemplo | 98 MB | 11 MB |
| Tiempo de carga | Estándar | Ligeramente más largo |
| Repercusión en la calidad visual | Sin compresión | Visualmente idéntico |
| Consumo de VRAM | Elevado | Hasta un –90 % |
| Procesamiento de la GPU | Directo | Descompresión con IA sobre la marcha |
NTC, Cooperative Vectors y DirectX 12: ¿cómo funcionan todos juntos?
La eficacia de la compresión neuronal de texturas (NTC) se basa también en los avances técnicos de las API gráficas de DirectX 12 Ultimate y en su compatibilidad con Raytracing 1.2. Este último introduce los «Cooperative Vectors», un mecanismo que permite a los shaders trabajar de forma más coordinada en operaciones complejas, como la descompresión neuronal sobre la marcha.

En el caso de NTC, estos «Cooperative Vectors» garantizan que los datos comprimidos sean procesados de forma eficaz por la GPU, minimizando las latencias y las incoherencias durante el renderizado. Es este procesamiento paralelo e inteligente el que permite alcanzar una calidad de imagen equivalente a la de las texturas no comprimidas, al tiempo que se reduce entre 5 y 10 veces el espacio de memoria necesario. Sin esta capa de software optimizada, la IA por sí sola no bastaría para garantizar un rendimiento fluido.
Sin embargo, para poder disfrutar de esta tecnología hay que cumplir ciertos requisitos. Requiere una tarjeta gráfica de la serie RTX 4000 o superior, con compatibilidad total con DirectX 12 Ultimate. Las GPU más antiguas no cuentan con las unidades específicas ni con la compatibilidad con Cooperative Vectors, lo que limita el acceso a esta innovación. Se trata, sin duda, de una inversión en hardware, pero una que allana el camino hacia una gestión de la memoria mucho más inteligente en los próximos años.
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